En: textos Por: comandantedulce
29 Sep 2008Nuestra estadía en Montevideo sería la última parada prolongada del recorrido de este Proyecto Brasilia. Teníamos allí cuatro noches, tres días y monedas, arquitectos amigos para visitar, y muchas obras y lugares por recorrer. Había que aprovechar el tiempo al máximo para intentar realizar todo lo que habíamos planeado hacer en Montevideo, y también porque empezábamos a sentir que esta historia llegaba a su fin y no queríamos entonces desperdiciar ni un solo minuto del tiempo que quedaba.
Arrancamos el sábado temprano, desayuno mediante, visitando la S.A.U. (Sociedad de Arquitectos del Uruguay) donde nos esperaba el arquitecto Marcelo Vergara, quien está a cargo de la Comisión de Patrimonio. Si alguien de los que está leyendo esto debe visitar Montevideo por algún motivo, Proyecto Brasilia le recomienda que ni bien llegue se ponga en contacto con Marcelo y así su estadía en la ciudad será infinitamente más fácil y más placentera. Lo primero que hizo Marcelo fue presentarnos ante la cúpula de “Arquitectos de la Comunidad” del Uruguay que se encontraban reunidos en ese momento en la sede de la S.A.U.. “Arquitectos de la Comunidad” es un programa de la S.A.U. que busca facilitar el acceso de la población al asesoramiento de un arquitecto, y al mismo tiempo de difundir las tareas que un arquitecto puede realizar. Para ello, el programa instaló una serie de “Consultorios de Arquitectura” por todo el país, e instauró en ellos un mecanismo de trabajo a través de “consultas”, una metodología diferente a la manera convencional de trabajar de un arquitecto. Una experiencia muy interesante, basada en algunas otras realizadas por ejemplo en Cuba o en algunas provincias del noreste argentino, pero adaptada al medio y al contexto Uruguayo, que en este caso apunta a abordar las necesidades arquitectónicas, edilicias y habitacionales de las clases medias y medias bajas del Uruguay, que en general difícilmente acuden a los servicios de un arquitecto. El encuentro fue breve, pero valió la pena conocer esta experiencia y traernos material a cerca de sus actividades y su forma de trabajo. Ojala sigamos en contacto con ellos y logremos acercarnos más a través de un intercambio.
Para la tarde, Marcelo ya nos había programado otra actividad: una recorrida arquitectónica por la ciudad de Montevideo guiada por el arquitecto, revisionista histórico, y experto en patrimonio montevideano Helios Segovia. Recorrimos la ciudad a bordo de nuestra Combi junto con don Segovia, quien resultó ser un personaje por demás de pintoresco e interesante. Conocía cada rincón de Montevideo, y a la vez conocía la historia de cada uno de ellos… Don Segovia ama a su Montevideo, y como ocurre en todas las relaciones sostenidas por el amor, tanto la disfruta como a la vez la sufre, al mismo tiempo la endiosa y la cuestiona en cada detalle, la vive y la sueña. Si no hubiera sido por don Segovia, no hubiéramos podido conocer algunos secretos misteriosos que esconde la ciudad de Montevideo y maravillarnos con ellos, pero prometimos no develarlos, por lo que no podemos contárselos hoy a ustedes… van a tener que ir para allá, encontrarlo primero a Helios y después ver si él quiere develarlos también para ustedes. Con esa recorrida pasamos casi todo el día hasta que el sol se fue, el frío llegó, y con él también el hambre. Intercambiamos direcciones de correo con don Segovia, nos firmó el cuaderno de viaje, le agradecimos mucho el día que nos había regalado y nos despedimos no sin antes sacar la foto de rigor.
Don Segovia, contándonos cada detalle de Montevideo.
Todavía nos quedaban un par de días en la ciudad de Montevideo. Para el domingo Proyecto Brasilia decretó día libre para sus integrantes, y así cada uno pudo hacer una recorrida acorde a sus ganas, a sus tiempos y a sus inquietudes personales: la ciudad vieja, el puerto, algunos parques, museos, muestras y el centro de la ciudad fueron los destinos elegidos en una jornada gris, lluviosa y bastante fría en Montevideo. Un verdadero domingo en la ciudad, que de alguna manera nos anticipaba y nos mostraba que ya estábamos cerca de casa… un domingo que por momentos nos hizo sentir como en casa. Lejos quedaban ya los conflictos con el idioma, los esfuerzos por entendernos y por entenderlos… lejos quedaban los calores en “agostos” de ojotas y bermudas… Ahora podíamos hablar despreocupados al entrar a un kiosco a comprar cigarrillos, ahora las cervezas volvían a venir en envases de litro, ahora podíamos comprar yerba para nuestros mates, y hasta podíamos enterarnos de cómo habían salido nuestros equipos de fútbol al caminar por la 18 de Julio. Estábamos en Uruguay, estábamos mucho más cerca… en muchos sentidos…
La feria de Tristán Narvaja, un clásico de los domingos de Montevideo.
Extraños grafitis en las paredes de Montevideo.
El día lunes lo habíamos guardado para nuestros últimos encuentros arquitectónicos en Montevideo. Para ello teníamos agendada una visita al estudio de los hermanos Martín y Marcelo Gualano, dos arquitectos jóvenes de Montevideo de quienes ya nos habían hablado en Rosario antes de arrancar nuestro viaje, y de quienes también nos habían hablado muy bien los amigos paraguayos. En el estudio nos esperaban Martín Gualano y Nacho (uno de sus colaboradores) y como no podía ser de otra manera nos recibieron con mate… otra vez como en casa, en Montevideo, pero como en casa… Ronda de mate de por medio, charlamos distendidos sobre arquitectura, sobre Latinoamérica, sobre como está la profesión en Uruguay, sobre los viajes y los concursos.
Ronda de mate en el estudio de los Gualanos.
Luego Martín nos mostró una serie de proyectos y obras del estudio a través de imágenes, y una vez más nos encontramos sorprendidos ante una obra tan cercana pero que a la vez desconocíamos, una vez más nos conmovíamos viendo arquitectura potente y sensible, viendo cosas nuevas que se están haciendo por acá nomás, y que a veces no nos enteramos. Nos quedamos con ganas de un poco más, entonces uno de los de Proyecto Brasilia dijo… “Che, Martín, no se podrá visitar alguna de estas obras?”…Minutos después estábamos todos arriba de la Combi camino a una de las casas del estudio, en este caso la de Martín.
Visita de obra: la casa de Martín… verdaramente flota.
Martín debía continuar con sus actividades y compromisos cotidianos, pero Nacho tenía todavía un rato más para nosotros y nos llevó a ver Montevideo, en este caso desde los ojos de un arquitecto joven. Nacho había hecho un intercambio y había estado seis meses estudiando en Rosario, por lo que conocía a nuestros docentes, a nuestros compañeros, y hasta nuestros barrios… las charlas con Nacho fueron muy interesantes, sobre todo para establecer paralelos y encontrar diferencias entre nuestras ciudades y los modos en que se estudia y se produce arquitectura en cada una de ellas. (gracias Nacho por tu tiempo, ya nos vamos a encontrar de nuevo)…
El día se nos iba y con él se nos cerraba el capítulo Montevideo. Quedaba una más: Marcelo Vergara (una vez más Marcelo) nos había invitado a que pasemos a la nochecita por la sede de la S.A.U. Allí nos esperaba junto con María Rosario, María Magdalena, Germán y don Helios (integrantes de la comisión de la S.A.U. y de los Arquitectos de la Comunidad) con un cálido agasajo. Charlamos una vez más sobre nuestro viaje, sobre sus viajes, sobre nuestras ciudades y nuestros países… charlamos sobre unirnos y reunirnos, sobre juntarnos y conocernos, para fortalecer nuestro trabajo… brindamos por todo ello, por nosotros, y por más encuentros… Brindamos con vino tinto, uruguayo… y realmente, después de tantos kilómetros, nos sentimos como en casa…
Proyecto Brasilia en la S.A.U. y el cálido agasajo…
Nos queda por subir una última crónica, la de los momentos vividos en nuestras brevísimas visitas a Colonia del Sacramento y a Buenos Aires, y algo del viaje de regreso a Rosario. Eso será en un par de días, y de eso modo vamos a cerrar esta serie de relatos del viaje. De ahí en más vamos a trabajar en procesar todo el material recolectado (8.000 fotos y más de 20 horas de video) para darle forma y poder volcar todo en una muestra gráfica y en el documental de Proyecto Brasilia. Por lo pronto, podemos ir adelantando algo, muy pero muy poquito… pero al menos es algo, del material que estamos trabajando..
Proyecto Brasilia es, sobre todo, un viaje. Un viaje de diez mil kilómetros que hicieron siete arquitectos. Un viaje por América Latina, sus ciudades, su arquitectura. Un viaje que aún no ha terminado.