Ultimos días en Brasil.

En: textos Por: comandantedulce

16 Sep 2008

Proyecto Brasilia ya empezaba a saborear la despedida de Brasil, aunque todavía nos quedaran un par de ciudades para visitar y más de 1200 kilómetros por recorrer. Es que ya habíamos pasado algo más de 25 días en este país, habíamos visitado muchas obras, habíamos andado muchas rutas y habíamos conocido a muchos amigos…. Muy intenso nuestro paso por Brasil, muy diverso, y sobre todo muy constructivo para nosotros y para nuestro Proyecto Brasilia. De todos modos aun nos quedaban dos ciudades importantes por visitar dentro de este país: Curitiba y Porto Alegre. De tiempos estábamos por demás de escasos, había que meterle. De Sao Paulo a Curitiba eran unos 400 kilómetros, y de ahí a Porto Alegre otros 800 más… muchos kilómetros de rutas… muchas horas a velocidad Combi… y en Sao Paulo estábamos tan cómodos… Había que hacer un esfuerzo, armar el equipaje y seguir.
Tuvimos la suerte de conocer en el hostel de Sao Paulo a Teresa y a Marcelo, un pareja curitibense por demás de copada… Marcelo es músico concertista, Teresa bailarina de flamenco (espero que esto se escriba así)… Viven en Curitiba, en una casa pequeña muy linda, con patio y jardín. Viven con Dudu (hijo de Teresa), con dos gatos y con algo así como siete perros… también viven ellos allí con un piano, con un clarinete, con una flauta traversa, con una guitarra y con una marimba entre otros instrumentos… Coincidimos en Sao Paulo un fin de semana porque Marcelo tenía un concierto allí, pero se volvían para Curitiba justo cuando nosotros íbamos para esa ciudad. Teresa y Marcelo nos invitaron a que nos quedemos en su casa durante nuestra estadía en Curitiba, y como nosotros somos nada menos que siete, y encima tenemos vehículo que duerme adentro, y también tenemos mucho equipaje… y como de todos modos insistieron en que vayamos igual, nos pareció que el de ellos era un gesto demasiado noble como para despreciar. Fuimos a Curitiba y paramos en ese hogar.
Salimos tarde de Sao Paulo, nos habíamos demorado unas horas por la visita al estudio de Mendes da Rocha, lo que hizo que lleguemos a Curitiba alrededor de la una de la mañana. La ciudad descansaba ya. Habíamos cargado la dirección de Teresa en nuestro GPS (si… tenemos un GPS en la Combi… lamento decepcionar a algunos) y este nos guió directa y precisamente hasta la puerta de la casa. Para sorpresa nuestra, llegamos hasta el hogar de Teresa y de Marcelo, y al bajarnos y dar vuelta la cabeza nos encontramos con que enfrente estaba nada menos que el Museo Oscar Niemeyer… más no podíamos pedir…


Curitiba es una ciudad que ha trascendido y cobrado notoriedad por sus cualidades urbanísticas: se habla de un sistema de transporte público muy eficiente, de una gran cantidad de espacios verdes (una de las primeras ciudades del mundo en metros de espacio verde por habitante), criterios ecológicos en cuanto a las políticas industriales, sistemas avanzados de clasificación, recolección y reciclaje de residuos domiciliarios, etc. Recorrerla no hizo más que corroborar que se trata de una ciudad de esas características, y que todo ese carácter se evidencia en una aparente paz en la que flota esta ciudad… de alguna manera Curitiba transmite mucha paz.
Pero el tiempo nos corría, y demasiado no íbamos a poder ver. El Museo Oscar Niemeyer (ese que quedaba enfrente a la casa de Teresa y Marcelo) sería seguramente la última obra de Oscar que veríamos en nuestro recorrido, además de ser una de las últimas que construyó. Por ende tenía para nosotros un sabor muy especial, y así es que fue nuestro primer destino en la ciudad… y en realidad, dados los tiempos fue casi el único… pero había que pasar por allí y vivir este edificio.
Habíamos visto mucho Niemeyer ya… habíamos visto obras viejas, obras nuevas, habíamos visto ciudades enteras… y hasta lo habíamos visto a él en persona… pero… pero… Niemeyer es capaz de sorprenderte una y mil veces, y en Curitiba nos volvimos a sorprender.

El Turko sostiene “el ojo”de Niemeyer.

Acá estamos todos con ‘el Ojo” de fondo.

Luego de esa visita nos quedaba medio día más en la ciudad, y Proyecto Brasilia se dispersó en pequeños grupos: algunos hicieron un pequeño tour turístico municipal, otros se fueron a descansar y a charlar con Teresa y Marcelo, y otros (entre estos estaba yo) salimos a dar un paseo en Combi por la ciudad. La Combi salió sin rumbo, dispuesta a dejarse llevar y sorprender por Curitiba. Siguiendo la señalización urbana de Curitiba (muy clara por cierto) llegamos hasta el edificio de la Unilivre. La Unilivre es la Universidad Libre de Medio Ambiente, y no sabíamos del todo por qué íbamos a ver ese edificio, pero una vez que estuvimos debajo de la Combi el Luifa nos dice… “Richard Rogers dijo que para él este es el mejor edificio del mundo”… Por si hiciera falta presentación, Richard Rogers es uno de los arquitectos más prestigiosos del mundo, y fue uno de los últimos ganadores del Premio Pritzker… El Luifa sabía que en Curitiba según Rogers estaba el mejor edificio del mundo y no nos había dicho nada hasta que llegamos a la puerta… y los otros integrantes de Proyecto Brasilia que no habían venido hasta aquí se lo iban a perder… Lo miramos al Luifa… nos reímos… intentamos preguntarle como había omitido comentar semejante dato, pero no hubo caso: remató contando que en una revista especializada se habían publicado los mejores veinte edificios de Brasil y que allí también figuraba la sede de Unilivre… La situación empeoraba ante cada pregunta, y entonces decidimos no preguntar más nada, entrar y disfrutar. Realmente valía la pena ver este predio, no estamos convencidos como Richard Rogers de que se trate del mejor edificio del mundo porque todavía nos queda mucho por conocer, pero seguro que está entre los buenos… y seguro también está entre los mejores que vimos en este viaje.

Este es el ingreso a Unilivre… linda manera de llegar a la facu…

Ahí se ve algo del edificio… está tapado de vegetación.

Acá el edificio desde arriba y el Luifa subiendo la rampa.

De Curitiba salimos bien temprano por la mañana camino a Porto Alegre. Allí nuestra parada sería más breve aún: solo pensábamos visitar la Fundación Íbere Camargo, obra del portugués Álvaro Siza recientemente inaugurada. Viajamos muchas horas bajo lluvia y llegamos a Porto Alegre en medio de una fuerte tormenta. Visitamos la obra, y esperamos un rato en el café de la fundación que la tormenta afloje pero no hubo caso. La tarde gris se oscurecía cada vez más y se nos avecinaba una noche larga y lluviosa. Teníamos muchos kilómetros por delante ya que la idea era viajar hasta entrar a Uruguay por la Barra del Chuy, y eso no era cerca.

El edificio de Siza… una locura de hormigón blanco.

La combi esperando bajo la lluvia

Habíamos viajado casi todo el día y todavía había que seguir viajando un buen rato. Eran nuestras últimas horas en Brasil, llovía mucho y soplaba fuerte un viento frío. Atrás quedaban muchos lugares que habíamos conocido, muchas obras de arquitectura, muchos amigos del camino y muchos recuerdos gratos… atrás quedaban muchos días soleados, días de ojotas y bermudas… atrás quedaban los “botecos” de cerveijas y salgados. Por delante teníamos nada menos que Uruguay, nuestro próximo destino, el próximo país de este Proyecto Brasilia.
Nos acomodamos en nuestros asientos, verificamos que estábamos todos arriba de la Combi, que los termos estaban llenos de agua caliente, pusimos en el reproductor el disco de música brasilera que nos regaló Rafaela antes de salir de Sao Paulo, encendimos el limpiaparabrisa y enfilamos hacia el sur bordeando el océano Atlántico.

Así se viajaba la Combi hacia el sur… mate y fotos…

2 Responses to “Ultimos días en Brasil.”

  1. 1
    Guillote Says:

    Turko… pedile a los pibes que te presten la computadora… no se te cae una frase viejo!!!!!
    Metele una afeitada tambien que en unos dias se acaba la joda, hay que volver al laburo y Pepe con esa pinta te pone un voleo que te deja derecho en el Estudio de Oski N. en Rio jajaja
    Saludos a todos

  2. 2
    andrea Says:

    muchas gracias por el agredecimiento y por la foto espero que le siga trayendo mucha suerte a todos
    cariños andrea y melani

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Acerca de este blog...

Proyecto Brasilia es, sobre todo, un viaje. Un viaje de diez mil kilómetros que hicieron siete arquitectos. Un viaje por América Latina, sus ciudades, su arquitectura. Un viaje que aún no ha terminado.

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