En: textos Por: comandantedulce
11 Sep 2008Paraty – Estado de Rio de Janeiro
Nuestra estadía en Paraty fue por demás de breve: llegamos el miércoles 3 de setiembre en horas del mediodía y nos fuimos al día siguiente luego del desayuno. Debimos habernos quedado más tiempo: dormir una sola noche en una ciudad, implica apenas un día de paseo por ella y eso, lo aprendimos en este viaje, no es tiempo suficiente. Eso solo alcanza para tener una primera impresión, muy vaga, apenas para llevarse algunas imágenes guardadas en la memoria… y también para quedarse con ganas de más. Es necesario darse más tiempo, más calma, es necesario sentarse en una plaza a contemplar sin hacer nada más que eso, es necesario visitar los bares de una ciudad y tomarse algo de lo que allí tomen… es necesario conocer gente y charlar…
Pero todo esto es cuestión de tiempo, y de tiempos nosotros veníamos apretados: arrastrábamos ya un par de días de más en Brasilia, unos días de más en Asunción, lo mismo en Belo Horizonte, y ni que hablar de Río de Janeiro, donde nuestras negociaciones para llegar hasta el estudio de Oscar Niemeyer nos hicieron quedar varios días más de lo previsto. En definitiva había que sacrificar destinos: algunas playas y la histórica Paraty fueron victimas de ese recorte.
De todos modos y a pesar de ser solo un paso fugaz, Paraty fue una posta por demás de colorida y de pintoresca. Cuando en Paraty cae el sol, y se encienden todas esas casitas, y se abren todas las puertas de las casas, y todas las ventanas, y cuando todas esas callecitas de empedrados imposibles se llenan de gente paseando, y de mesas de bares, y de puestos callejeros… cuando la tarde se despide y la noche a hace amiga, Paraty se llena de magia y de encanto. Un poblado congelado en el tiempo, un viaje al Brasil de la época de la colonia, una teletransportación misteriosa… Proyecto Brasilia estaba otra vez en la máquina del tiempo.
Una de las callecitas de Paraty con todo su encanto.
El Turko y el Gringo testeando un barcito.
Anochece, y Paraty viaja en el tiempo.
Sao Paulo – Estado de Sao Paulo (1ra entrega)
Dejamos Paraty casi sin despedirnos, y antes de darnos cuenta ya estábamos nuevamente en la ruta atravesando morros a bordo de nuestra Combi. Estábamos camino a Sao Paulo, una de las metrópolis más grandes del mundo, estábamos preparados para otro recibimiento fuerte, para otro sacudón a nuestros sentidos… estábamos esperando… y estábamos ansiosos.
Entramos a Sao Paulo anocheciendo, contra todas las recomendaciones que habíamos recibimos e incluso contra nuestros propios cálculos. Pero bueno, es así que se nos dio, y así tuvimos que encarar hacia el centro de la ciudad buscando el hostel donde teníamos reserva. Entrar a Sao Paulo, se a la hora que sea, es una experiencia que no pasa inadvertida: su escala realmente impacta, deslumbra, sorprende. Sus vías de acceso, sus kilómetros y kilómetros de embotellamientos, sus avenidas interminables, sus edificios gigantes, su trama infinita, su metro, sus parques, sus mares de gente… todo en Sao Paulo tiene una escala gigantesca… Sao Paulo es la tercera ciudad con más habitantes del mundo y para el jueves por la noche había sumado siete más.
El viernes arrancamos bien temprano con la recorrida arquitectónica, según indicaba nuestro programa de obras minuciosamente definido por el arquitecto Santiago Véscovo (nuestro experto en arquitectura brasilera). Así, encaramos el “metro” con nuestras cámaras fotográficas y con nuestro equipo de mate a cuestas, hacia la primera obra: la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Sao Paulo (FAUUSP), un edificio brutalista proyectado en los años 40 por el arquitecto Villanova Artigas. Realmente fue un acierto haber visitado esta obra en primer lugar: Villanova Artigas fue uno de los mentores del Modenismo Paulista y uno de sus arquitectos más influyentes.
Esta obra no solo da muestras de ello, sino que además sirve como llave de acceso a entender la arquitectura paulista. Tuvimos la suerte de ser recibidos allí por el arquitecto Rodrigo Queiroz (docente de Proyecto en la FAUUSP) con quien mantuvimos una charla muy interesante sobre la historia de la arquitectura brasilera y sobre todo de la paulista. Rodrigo además tuvo la amabilidad de mostrarnos cada rincón del edificio: verdaderamente un apasionado de la arquitectura de su ciudad.
Uno de los talleres de la planta alta.
De ahí nos fuimos hasta la Fábrica de Pompeia – SESC. Una intervención sorprendente e ingeniosa, realizada en los años 70 por la arquitecta Lina Bo Bardi (italiana radicada en Sao Paulo). En este diario no nos dan los tiempos, pero Lina merecería un capítulo aparte. La intervención, que consistió en convertir una antigua fábrica en un centro cultural y deportivo, resultó otra obra maestra de la arquitectura paulista… otra vez más, sorprendidos y extasiados ante un edificio… otra vez sobrepasados por el impacto de esta arquitectura tan contundente…
Audacia, brutalismo y expresividad en la obra de Lina.
Proyecto Brasilia en los puentes de Lina.
Así se terminaba recién nuestro primer día en Sao Paulo, volviendo hacia el hostel en metro, bañándonos en el mar de gente que retorna a sus hogares, cansados y satisfechos. Aún nos quedaba muchísima arquitectura por recorrer, y eso fue lo hicimos en los días siguientes: el Memorial de América Latina, el edificio COPAN y el parque Ibirapuera (tres genialidades más de Oscar Niemeyer, quien también en esta ciudad dejó su marca); la Pinacoteca del Estado de Sao Paulo, el Museo Brasileño de Esculturas y la Plaza del Patriarca (nuestro primer encuentro con la profundidad de la arquitectura de Paulo Mendes da Rocha); el Museo de Arte de Sao Paulo (otra maravilla de Lina Bo Bardi que desafía las leyes de la naturaleza)… y algunas obras más que ahora se me escapan… Por demás de intenso Sao Paulo, demasiada información toda junta… demasiadas sensaciones y emociones fuertes… como para quedarse unos días más aquí.
La Avenida Paulista de noche y el MASP de Lina Bo Bardi.
Proyecto Brasilia es, sobre todo, un viaje. Un viaje de diez mil kilómetros que hicieron siete arquitectos. Un viaje por América Latina, sus ciudades, su arquitectura. Un viaje que aún no ha terminado.
September 12th, 2008 at 14:15
que lindo viaje chicos!! me gustan mucho las fotos!! unos lugares increibles!
en fin, un abrazo a todos, un beso a mi amigo ivank que lo re extraño!
September 12th, 2008 at 16:24
amigos: negro y turko!…espero ver y escuchar cada detalle del viaje a la vuelta…fabuloso cada paso… los sigo…y apoyo todos los dias al ver y leer que nueva experiencia atravesaron…
besos…a estos locos lindos…jaajaa!
September 12th, 2008 at 18:06
Simplemente otra vez gracias por lo elocuente de estas páginas que nos hacen disfrutar con uds esta experiancia tan única.Cariñosos saludos para todo el equipo en especial al experto en arqu. brasilera.
Sigan disfrutando!!!
September 13th, 2008 at 9:22
!!!felizcumpleinolvidable!!!!!ivank!!!
turko! recuerda traernos unos garotos!y maracuyá!!!
!!saudações cordiais a toda la banda!!!!
September 13th, 2008 at 21:05
¡Tenés razón Comandante, es una teletransportación, pero por suerte también somos pasajeros en esta aventura maravillosa que están viviendo, porque gracias los relatos podemos sentir un poquito lo que sienten ustedes !¡GRACIAS!
September 13th, 2008 at 23:56
Felices tres vueltas amigo ik! Ese cuentaquilómetros está que arde…
Si la aventura e finita, que la memoria sea eterna. Y también este abrazo.
Cuidese, salud a la banda y afile el diente para el asado del ritorno!
February 19th, 2009 at 13:08
Felicitaciones, muy buen viaje. Yo soy arquitecto chileno, del puerto de Valparaíso y tengo que decirles que al igual que ustedes visite la obra del grande Paulo Mendes da rocha en sao paulo. Me impacto sobre todo el MUBE.
Paulo Mendes es el más grande de sudamerica.
Arriba el conosur.
adios