Saqueo y después

En: textos Por: ivank

7 Sep 2008

Saqueo

La Combi se hace camino hacia el sur, alejándose de Rio de Janeiro. Atrás queda una ciudad que nos supo cautivar con su vitalidad y nos retuvo dos días más de lo previsto. Brasil nos muestra mil caras, superpuestas y contradictorias, siempre exuberantes. Evidentemente, la timidez no forma parte de la idiosincrasia local.

De la utópica Brasilia pasamos por Belo Horizonte, una ciudad también planificada, aunque medio siglo atrás, para mudar la capital del estado de Minas Gerais, que previamente era la Ouro Preto. A diferencia de la rigurosa cuadrícula surcada por diagonales de la nueva capital -que nos recuerda mucho a La Plata- Villa Rica de Ouro Preto es un laberinto de intrincadas callejuelas, con construcciones coloniales, fachadas pintadas de colores pasteles y tejados rojos que contrastan con el cielo azul. Fue la más importante de las ciudades mineras que proliferaron en la región luego del tardío descubrimiento de oro en suelo americano. Según nos cuenta Eduardo Galeano (nuestro virtual guía en esta travesía), solo una ínfima parte de la incalculable riqueza que fue extraída del suelo Brasilero quedó en su territorio. Las decenas de iglesias y los antiguos caserones esparcidos por las calles dan cuenta de una fortuna que ha pasado delante de los ojos del pueblo minero. Al igual que España con sus colonias, Portugal tampoco supo capitalizar las riquezas conseguidas, las que eran entregadas a Inglaterra a cambio de productos manufacturados. El trabajo de miles de esclavos traídos desde África terminó financiando la Revolución Industrial inglesa.

Ouro Preto creció espontáneamente al ritmo de la fiebre del oro y cuando éste se acabó quedó en el abandono. Lo que hoy conocemos al visitarla, no es más que las ruinas de la ciudad minera, restaurada y convertida en parque temático, a la espera de los turistas.

Ouro Preto es la historia de un saqueo que tuvo lugar hace dos siglos. Y aquí es donde nos encontramos con otro de los lugares comunes de nuestra América Latina: la costumbre de perder para que otros ganen. Acompañando al oro de Ouro Preto, está la plata de Potosí, la caña de azúcar de Cuba, el cacao de Colombia, el caucho, el café, el algodón. También el cobre, el petróleo, los biocombustibles… Así como se vació el subsuelo y se explotó las tierras durante años, el saqueo dejó ciudades que persisten hasta el presente, la esclavitud afincó en tierras americanas la rica cultura africana. Aleijadinho, el arquitecto de las más hermosas construcciones de Ouro Preto, fue hijo de un portugués y una esclava africana. El saqueo no sólo deja desierto a su paso.

Diversidad y mestizaje

Los minerales de Mina Gerais viajaban a la costa atlántica para ser embarcados al otro lado del océano. Rio de Janeiro fue el más importante de los puertos. El flujo de personas y mercaderías fueron forjando el carácter cosmopolita que hoy tanto nos cautiva de la ciudad carioca.

Lo que primero sorprende de Rio es su geografía exuberante: los escultóricos morros de piedra, las playas de arenas blancas y aguas azules; la vegetación frondosa, salvaje, invadiendo cada minúscula porción de tierra no asfaltada. Ya nos lo había advertido nuestra amiga y arquitecta carioca Bebel Palmeiro: en Rio, la arquitectura es lo de menos. Lo verdaderamente impactante es el paisaje. La ciudad construida no puede hacer nada para competir con lo que Natura les ha dado. Rio es también una ciudad rica en espacios públicos, con playas de ensueño sobre la costa misma de la ciudad, con parques naturales de una calidad privilegiada mezclados en la trama urbana.

A Rio llegamos esperando la ciudad violenta que muestran los “miedos de comunicación” (otra vez Galeano), pero nos sorprendimos con una ciudad vital, enérgica, siempre joven. Las calles de Rio no descansan. La diversidad del paisaje se complementa con la de las personas. Gentes de todos los orígenes, culturas y colores parecen convivir, integrados. La principal división es económica, lo que se refleja en las favelas que cubren los empinados morros.

Encontramos entonces más indicios para pensar a Latinoamérica. El mestizaje y la diversidad siempre han sido rasgos que nos han identificado, sobre todo en el último siglo. Y eso es algo que tal vez influya en la producción arquitectónica de nuestro continente; carecemos de grandes movimientos arquitectónicos, de grandes escuelas, de grandes maestros. Pero esto que a simple vista puede parecer una debilidad, también podemos leerlo como fruto de la multiplicidad de miradas puestas en juego.

Estamos llegando a Paraty, última estación de la ruta del oro. El contraste es de nuevo inmenso. Brasil nos sigue mostrando sus mil caras. Y nosotros seguimos esforzándonos en descubrirlas.

5 Responses to “Saqueo y después”

  1. 1
    FLOR Says:

    Gracias por compartir con nosotros estas historias tan singulares y a la vez tan compartidas por toda américa.
    Dos rasgos de América: el saquéo y la utopía, la necesidad de seguir creyendo que podemos inventar otra cosa. Vamos a ver como sigue la historia!
    Saludos a todos!! en especial a Ivan que lo extraño un montón!

  2. 2
    Titán Says:

    Turko afeitáte, ¿cuándo carajo vuelven?¿vuelven?.¡Já!. Está el Colorado en Rosagasario.
    Qué buen periplo están haciendo, disfruten , aprendan y filmen. El documental quedará en la historia.
    Abrazo gente.
    Se te extraña Turkuais.
    Tito

  3. 3
    Gisela Says:

    Que decirles…conocer, vivir, palpitar, emocionarte y tocar la arquitectura que estudiamos tantos años en los libros…es lo mejor que nos puede pasar…gracias por compartir y dejarnos conocer con ustedes…
    saludos….gi

  4. 4
    Flor! Says:

    Es un placer leer cada post de ustedes, son tan espresivos en sus palabras y muy generosos en compartir sus vivencias y conocimientos con todos nosotros.
    No tengo el gusto de conocer a ninguno de ustedes, pero siento que de a poco los voy conociendo.
    Suerte!
    Flor

  5. 5
    Alepedrini Says:

    Impresionante la reconstrucción de la historia que marca toda Latinoamérica, que ha dejado su huella visible en algunos lugares más que en otro.
    Gracias Iván por tu discurso, siempre tan didáctico y que al igual que los del comandatedulce nos permite ir paso a paso conociendo tan bellos lugares.
    Beso/s.

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Acerca de este blog...

Proyecto Brasilia es, sobre todo, un viaje. Un viaje de diez mil kilómetros que hicieron siete arquitectos. Un viaje por América Latina, sus ciudades, su arquitectura. Un viaje que aún no ha terminado.

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