En: textos Por: comandantedulce
3 Sep 2008Río de Janeiro es una de esas ciudades que despiertan sueños, deseos, curiosidades y hasta envidias. La ciudad maravillosa, la que nunca duerme, la de los carnavales y la de las playas infinitas. Río de Janeiro impacta, conmueve, y es capaz también de provocar todo esto (y algo más) cuando se trata de recorrer su arquitectura. Vaya si la tiene… vaya si hay para recorrer.
Llegamos hasta aquí el pasado jueves 28 de agosto en horas del mediodía. Río nos recibió como hasta ahora no nos había recibido ninguna otra ciudad en lo que va de nuestro recorrido: una gran metrópolis, gigante, con periferia, con pobreza, con muchas avenidas con infinitos carriles, con muchísimo tránsito, con edificios enormes, con movimiento, con ruido, con gente… todo en gran escala… río te da una bienvenida violenta… sobre todo si es que uno viene de Ouro Preto y de Cataguases. Sobre todo si uno entra a Río en la Combi de Proyecto Brasilia.
Así fue que llegamos hasta el centro de esta ciudad, atravesando un espeso cordón periférico, de kilómetros y kilómetros, de horas a velocidad combi… llegamos hasta el consulado argentino, donde gentilmente nos esperaban para que podamos guardar nuestra Combi y nuestros equipajes. De ahí, a caminar un poco por Botafogo hasta encontrar el hostel donde ya teníamos reserva. Nos acomodamos, dejamos las cosas personales y salimos dar un primer paseo por la ciudad.
Ese primer encuentro cercano con Río, si bien fue breve, sirvió para que veamos que además de tener mucha gente, mucha periferia, mucho tránsito, y todo lo que ya habíamos visto, esta ciudad también tiene muchas playas muy bonitas, y muchos morros escultóricos, y veredas y paseos alucinantes, y lagos, y parques… y sol… y gente alegre… Río es una ciudad que alucina… río te la vuela…
Llegó la noche, descansamos y nos repusimos. Al día siguiente arrancamos una recorrida arquitectónica demoledora: Casa das Canoas por la mañana, Teatro Popular de Niteroi y Memorial Roberto Silveira por la tarde, y el Museo de Arte contemporáneo en Niteroi ya cayéndonos la noche encima… Demasiada arquitectura para nuestros sentidos… demasiada magia y sensibilidad para nuestros ojos… demasiada audacia y contundencia para un solo día. En definitiva: demasiado Niemeyer para poder absorberlo todo en tan solo 12 horas.
No queremos empañar con palabras tanta arquitectura, y tantas sensaciones sobre las obras de Oscar que visitamos este primer día de recorrida en Río… verdaderas obras de arte… obras maestras de distintas épocas… y las fotos seguro que pueden mostrarlo mejor.
Proyecto Brasilia a pleno en Casa das Canoas
Están tanteando la pile… se quieren meter.
El Luifa es feliz en Canoas.
Esta es la vista del Teatro Popular desde la ciudad.
Y esta es la vista de Río que ofrece el Foyer.
Y este es el museo de Niteroi: el plato volador.
El interior del museo… de ciencia ficción.
Así terminó Proyecto Brasila, en el bar del museo.
Río no terminó de sorprendernos con ese primer día de arquitectura. El sábado nos levantamos con lluvia, pero de todos modos nos calzamos los pilotos, equipo de mate, cámaras y salimos de recorrida. En primer lugar visitamos el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, otra obra maestra del Brasil de los años cincuenta, en este caso de Affonso Reidy (otro arquitecto que marcó este viaje).
Luego visitamos el Ministerio de Salud y Educación, proyectado en los años treinta por Lucio Costa y Oscar Niemeyer, junto con Le Corbusier.
Finalmente fuimos a conocer la Catedral de Río… otra locura de esas que se puede cruzar uno caminando por esta ciudad… Si el día está nublado, lluvioso y ventoso, entrar a esa catedral puede ser un viaje peligroso.
Finalmente hemos visto algunas obras más, un tanto ya más relajados, hemos salido a recorrer la noche carioca y todo su encanto, nos hemos hecho algún que otro hueco para visitar el mar y las playas famosas de Río de Janeiro, y también nos hemos encontrado con algunos viejos amigos que están trabajando aquí. Esta ciudad da para mucho, mucho en positivo. Río es una ciudad muy interesante, y su arquitectura, tan carioca ella, abunda, desborda, y sorprende. Va todo sobre ruedas aquí en Río de Janeiro… va todo muy bien en Proyecto Brasilia… y todavía por aquí nos quedan un par de días más.
Proyecto Brasilia es, sobre todo, un viaje. Un viaje de diez mil kilómetros que hicieron siete arquitectos. Un viaje por América Latina, sus ciudades, su arquitectura. Un viaje que aún no ha terminado.
September 3rd, 2008 at 10:22
Alucinante. Me quiero ir a Río YA!
September 4th, 2008 at 14:06
guau gente!
bonita la descripción, esas palabras portan el impacto de lo que vivieron
me gustaría ver más fotos de esa ciudad
ya habrá tiempo para verlas
sigan así!
cariños desde el frío de barracas
September 10th, 2008 at 19:35
que gran descripción de un lugar facinante! Brindo por Proyecto Brasilia !!! saludos