En: textos Por: comandantedulce
13 Aug 2008Entre tantas idas y vueltas y en la vorágine previa a nuestra partida nos quedó colgado un agradecimiento muy importante que no queremos pasar por alto… a ver como podemos explicarlo: Ya habíamos contado que Weber contribuyó con Proyecto Brasilia aportando el combustible para el vehículo, tan necesario él para que la Combi ande 10.000 kilómetros.. y entonces la Combi ya estaba contenta. Pero lo que todavía no teníamos para nada cerrado era como íbamos a hacer nosotros para cubrir esos 10.000 kilómetros y de donde íbamos a sacar “nuestro” combustible para cubrir todo el trayecto… se entiende, no?… Cuestión que apareció el “cuñado” Germán Masetro y nos resolvió el problema mediante una donación desinteresada (una más para nuestro Proyecto Brasilia) y de las más extravagantes: seis cajas de tintos varietales de primerísima calidad. Ahí si que estábamos listos para partir… era el empujón que nos faltaba. Querido “Cuñado” Masetro: sos muy groso… muchas gracias!!… y si se nos terminan antes de pasar a Brasil nos podrías mandar unas cajas más?
Pero pasemos ahora a los relatos del viaje. Esta es la segunda entrega desde que partimos, y la verdad es que todo esto va tan intenso que cuesta volcar fielmente las sensaciones en pocas líneas.
El tercer día de viaje volvió a ser de jornada completa a bordo de la Combi. Amanecimos muy temprano en Posadas con lluvia y tormenta, cargamos los termos con agua para el mate y salimos camino al Paraguay. A media mañana, la Combi ya transitaba rutas paraguayas, todavía bajo esa lluvia intensa que le daba a la tierra un color más rojizo aún. No sabemos exactamente por qué, pero el paisaje paraguayo apareció conmovedor: quizás por sus colores, quizás por sus palmeras, quizás por sus lomas y sus ondulaciones… o quizás fue todo eso sumado a la lluvia, a los mates y al andar sereno de la Combi que nos permitía apreciar todo el espectáculo desde un punto de vista y una velocidad impropios de estos tiempos. En Paraguay la historia y el pasado se hacen presentes en cada rincón del camino, y andando esas rutas es difícil no imaginar el pasado …. Pasado el mediodía hicimos una parada en la localidad de San Ignacio Misiones, un pequeño poblado cargado de historia guaraní en donde el azar nos llevó conocer a Doña Ángela, quien nos llevó hasta Don Julio Galeano, un personaje increíble cargado de perspicacia y sabiduría, quien ofició de guía y nos llevó a conocer su pueblo contándonos la historia de cada rincón. Don Julio supo mostrarnos de San Ignacio su costado incansable de lucha por su identidad y su dignidad. Caminamos sus calles descubriendo una serie de murales realizados por artistas populares ayudados por vecinos de San Ignacio, cargados de simbología guaraní, cargados de historia y de sabiduría popular… y hasta un reloj solar construido por el mismo Don Julio que nos hizo ver que se nos terminaba la jornada y todavía nos faltaban muchos kilómetros para llegar hasta Asunción. Lo de San Ignacio fue una experiencia enriquecedora e irrepetible.
Por la noche llegamos a la capital de Paraguay y ya nos esperaban reservas en el Hotel Preciado, gracias a las gestiones que nos realizó el amigo y arquitecto Javier Corvalán (gracias de vuelta Javier)
Fue otro día largo e intenso, con muchas horas arriba del vehículo, con muchos kilómetros recorridos y con muchas historias recogidas durante el viaje. Ya habrá tiempo de volcarlas en detalle. Por lo pronto vamos a distendernos un poco, a estirar las piernas y a recargar energías que mañana arrancamos con todo a recorrer la arquitectura de Asunción, que por lo poco que vimos hoy parece que se las trae… y gracias también a los hinchas de Olimpia, por la bienvenida inesperada y por los presentes.

Proyecto Brasilia es, sobre todo, un viaje. Un viaje de diez mil kilómetros que hicieron siete arquitectos. Un viaje por América Latina, sus ciudades, su arquitectura. Un viaje que aún no ha terminado.
August 13th, 2008 at 14:38
Impresionante,la crónica y la foto. Sigan disfrutando que esto es sólo el comienzo. Muchos besos, en especial,para el Churri